| FICUS MACROPHYLLA Desf. ex Pers. | |
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Descripción: Árbol siempreverde de gran desarrollo que en su lugar de origen llega a alcanzar alturas de 50-60 m, aunque en nuestro país no suele pasar de los 25 m de talla. Tronco corto, grueso, ramificado desde poca altura, con la base ensanchada desde el suelo. Corteza gris, ranurada. Ramas gruesas, largas, con raíces aéreas en ejemplares viejos y donde la humedad ambiental es elevada, normalmente en zonas cercanas a la costa. Copa ancha, densa, oscura. Hojas simples, alternas, orientadas hacia arriba, lo que hace que nos recuerde a un magnolio. Son coriáceas, de 12-20 cm de longitud, con pecíolo de 4-7 cm de longitud. Limbo elíptico-ovalado, de color verde oscuro en el haz y algo ferrugíneo y pálido en el envés. Nervio central sobresaliente. Frutos solitarios o en pares, axilares, globosos, de 1.5-2 cm de diámetro, largamente pedunculados, de color purpúreo en la madurez. Tiene frutos casi todo el año, que caen continuamente. Cultivo
y usos: Se multiplica por
esquejes y acodo aéreo. Especie resistente a condiciones variadas, aunque no tolera bien
los fríos excesivos cuando joven. No debe plantarse cerca de edificaciones o
construcciones por su vigoroso desarrollo con los años. La madera es quebradiza, por lo
que los vientos fuertes suelen producir desgarros de grandes ramas. Se cultiva en
ocasiones la subsp. columnaris = (F. columnaris
C. Moore), caracterizada por la emisión de numerosas raíces aéreas que van formando
columnas de apoyo a las ramas. Esta subespecie es nativa de la isla de Lord Howe (Mar de
Tasmania), y a menudo se ha mencionado erróneamente en alguna literatura consultada como
Coussapoa dealbata. |