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parte 2 |
HISTORIA Y FUTURO DEL PROYECTO
El comienzo del desarrollo (1995-1996)
Los trabajos de construcción comenzaron en 1996, invirtiendo alrededor de cuatro millones de Euros en esta fase. El Director General del proyecto fue el Agrónomo Manuel Caballero, importante científico Canario desde siempre enamorado de las palmeras. La maquinaria de obra rediseñó la montaña con movimientos de tierra faraónicos. Miles de camiones transportaron suelo fértil que se extendió formando una capa en toda la superficie de la montaña. Se construyeron los primeros edificios, se excavaron los lagos y ríos. El vertedero se cerró oficialmente en 1983, pero la fermentación residual continuaba. La solución para hacer desaparecer los gases se instaló un complejo y costoso sistema de pozos, bombas y antorchas. Durante los primeros años se percibió el disgustoso olor de los gases, y algunas plantas murieron debido a las altas temperaturas alcanzadas en la capa superior del suelo. No obstante, año tras año el esfuerzo revirtió la situación.
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La mayor parte de las especies se plantaron de semillas importadas desde diversos países, frecuentemente provenientes de Instituciones Botánicas, pero también ha habido numerosos especimenes importados como plantas de diferentes tamaños. Esta modalidad respondía a la urgencia de abrir el Jardín Botánico unos pocos años después. Las plantas se almacenaron en un invernadero de cuarentena. Algunas se compraron en viveros locales, mientras que otras se importaron desde el extranjero. Los dos Jardines Botánicos existentes en las Islas Canarias contribuyeron con la donación de ejemplares verdaderamente valiosos. Instituciones Botánicas de todo el mundo cooperaron compartiendo semillas de especies raras con el Palmetum, llegando a contener en el vivero de reproducción más de 700 especies de plantas en 1999. Se organizaron muchas expediciones a los trópicos con la finalidad de colectar semillas de especies únicas para la colección, para estudiar poblaciones de palmeras locales y para adquirir piezas de artesanía local para el Museo Etnográfico de Palmeras. Carlo Morici fue contratado en la primavera de 1996 con el fin de hacerse cargo de los asuntos botánicos, organizar una biblioteca y establecer una red de contactos. Dennis Johnson, fue el encargado de obtener la colección documentada de objetos fabricados con palmeras para el museo etnográfico.
Los primeros especimenes se plantaron en tierra en Septiembre de 1996. Algunos, como Roystonea regia, Sabal palmetto y Acoelorraphe wrightii, eran adultos. Alrededor de la superficie llana de la montaña se plantó una corona cortaviento compuesta por especies rápidas de los géneros Casuarina, Thespesia, Coccoloba, Tamarix, Washingtonia, Syagrus y Cocos. Durante los dos primeros años, las plantaciones fueron dirigidas intensivamente por Carlos Simón, quien también diseñó algunas de las espectaculares cascadas creadas a partir de inmensas rocas volcánicas. Dos de estas cascadas se ubican dentro del umbráculo octogonal. Otra enorme, diseñada por Elías del Castillo, domina sobre la sección Caribeña y descarga sus aguas en una "playa" de arena clara y cocos adultos plantados en 1999. La mayor parte de las especies se plantaron en grupos con el objetivo de conseguir el efecto de "poblaciones naturales" que recordasen la apariencia que tomarían en estado salvaje.
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El Palmetum tenía dos nuevos edificios: la perla del proyecto era, indudablemente, el emblemático octógono. Este umbráculo es una estructura semienterrada creada con el fin de albergar especies que necesitaran un medio húmedo y sin viento para desarrollarse. El octógono debía convertirse en la cajita de las joyas, con un ambicioso diseño tecnológico, botánico y paisajístico. El otro edificio en construcción era el Museo Etnográfico de las Palmeras, con aulas, sala de reuniones y un herbario. Se diseñó como un edificio semisubterráneo para poderse cubrir parcialmente con vegetación (¡palmeras!). La entrada principal, diseñada de manera de conseguir una "selva", parte de la sección dedicada a la flora de Madagascar. Se han recolectado más de 1.000 artículos, algunos de ellos de gran valor etnobotánico. El más espectacular es una canoa de cerca de 3 m de largo traída desde Iquitos, Perú, fabricada con el tronco de una palmera "barrigona" amazónica, Iriartea ventricosa. Se dedicaría un cuarto entero a la palmera canaria, Phoenix canariensis, a la miel de palma, fabricada a partir de la savia concentrada, y a la compleja artesanía desarrollada a partir de hojas e inflorescencias, que poco a poco va desapareciendo del mercado local.
Plantando una montaña de Problemas (1996-1999)
Las palmeras pasaron verdaderos problemas durante los primeros años. Se tuenían que recuperar del estrés del transplante a la montaña desierta y el proceso de recuperación se hacía eterno. También nosotros manteníamos el escepticismo acerca de la aclimatación de todas las especies que plantamos en esa montaña de problemas. Las pantallas cortaviento vivientes eran todavía muy jóvenes y el sistema entero era ecológicamente inmaduro. La desafortunada importación de especimenes de palmeras adultas causó una pérdida de prestigio al Palmetum. Muchas palmeras murieron después de una agonía interminable y la montaña se llenó de preocupantes troncos muertos. Nuestro proyecto inicial no tenía en cuenta la compra de grandes especimenes, pero las "prisas" nos obligaron a hacerlo. Las importaciones costaron dinero y trabajo, además de crear problemas burocráticos y requerir controles fitosanitarios costosos. Como ejemplo, casi la mitad de los Sabal palmetto adultos importados desde Florida murieron. Sin embargo, entre semillas y plantas, la colección creció de manera asombrosa hasta superar las 400 especies de palmeras, las plantas de tamaños menores reaccionaron positivamente al transplante, y los jardines se hicieron cada año más verdes.
A finales de 1999 todo empeoró. El proyecto entero se paralizó inesperadamente cuando la compañía constructora se quedó sin fondos. Alrededor del 40% de la meseta todavía era tierra desierta que nunca se había acondicionado y alrededor de la mitad de las especies de palmeras quedaron en macetas, esperando en un vivero o esparcidas por la montaña. Varios años o meses al borde del abandono provocaron la reducción de las especies de palmeras en cultivo de 460 en 1999 a 296 en 2006.
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Una montaña de problemas. Vista general del Jardín Botánico sobre la montaña y al borde del mar |
La parálisis (2000-2006)
El corte presupuestario a finales de 1999 provocó el final de muchas exquisiteces tropicales. En el 2000, la montaña se dejó con un mínimo de irrigación instalada, y consecuentemente muchas plantas se perdieron por sequía o negligencia. Fue entonces cuando decidimos retirar la mayor parte de las herbáceas en viveros que permitieran un control más sencillo. Cientos de las más jóvenes murieron, y perdimos saludables especimenes de Verschaffeltia, Nypa, Marojejya, Roscheria, así como también la rara Attalea crassispatha, Carpoxylon y la recientemente descubierta Coccothrinax boschiana.
Después del paro de las obras, se llevaron a cabo dos breves sesiones de plantaciones intensivas, en 2000 y en 2002. Con poco dinero y gran esfuerzo, se ajardinaron 13.000 m2 más. En estas dos ocasiones, Morici dirigió la creación de las nuevas secciones para las palmeras de las Islas del Pacífico, contando con la mano de obra proporcionada por el ayuntamiento y por el Instituto Canario de Formación y Empleo. De mediados de 2002 hasta todo el 2006 no sucedió nada relevante pero volvieron largas épocas de descuido y se fueron perdiendo más especies. El parque cerrado no contó con dirección técnica de ningún tipo y las aportaciones de nuevas semillas fueron pocas. Por otra parte, el medio se fue volviendo progresivamente más apropiado para las palmeras y árboles, y muchas de las especies que habían logrado resistir duramente los años difíciles comenzaron a crecer más rápidamente. Con el pasar de los años, las palmeras plantadas de semilla dieron excelentes resultados, siendo hoy tan altas y fuertes como las que se plantaron importadas como especimenes adultos. Durante esos años de parálisis, cambió el paisaje alrededor del Palmetum ya que la ciudad creció rápidamente como las palmeras y literalmente llegó hasta la montaña. El Palmetum quedó, por tanto, emplazado estratégicamente entre el océano y un nuevo centro de la ciudad, caracterizado por dos grandes y extravagantes edificios diseñados por el Arquitecto español Santiago Calatrava: el Auditorio y el Recinto Ferial.
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El renacer de 2007
En Junio de 2007 se creó una fundación pública para gestionar el futuro del Palmetum. El nombre completo es "Fundación Canaria del Jardín Botánico del Palmetum de Santa Cruz" y estará bajo el control de algunas de las más importantes instituciones políticas: 60% Gobierno de Canarias, 20% Ciudad de Santa Cruz y 20% Autoridad Portuaria. La Universidad de La Laguna, Tenerife, participará aportando a la comisión un miembro.
Algunos de sus objetivos más importantes, según el protocolo firmado, son: Promover y difundir el estudio de las plantas, la cultura científica y la didáctica de la ciencia; mantener un intercambio permanente con centros homólogos en otras ciudades y otros países, contribuir a preparar especialistas en el campo de la botánica, organizar exhibiciones, congresos, conferencias y cursos, concernientes a la ciencia y la tecnología, abrir los jardines al público y atraer el turismo de calidad.
La fundación todavía no ha empezado a actuar pero en este mismo 2007, el Gobierno de Canarias ha aportado 600.000 euros para obras de mejora ambiental y el Ayuntamiento un proyecto con trabajadores de convenio del instituto canario de empleo, ICFEM. Ambos proyectos fueron codirigidos por Morici.
Las obras encargadas por el Gobierno, dirigidas por el Ing. José Timón han consistido en la construcción de un nuevo edificio cabezal de riego, la reposición del anillo principal de riego, la mejora del sistema de degasificación, y la plantación de los taludes orientados hacia el Sur, que no habían sido tocados anteriormente, ampliando en estos taludes las secciones geográficas cercanas. Más de tres hectáreas de taludes se cubrieron de una capa de tierra fértil de 15 cm y luego con una malla antierosión de fibra de coco. Sobre esta tela se colocaron las tuberías de riego por goteo y se plantaron esquejes de especies tapizantes. En toda la superficie se plantaron palmeras y árboles empleando especies insólitas de la colección del Palmetum. Aprovechando estas grandes obras se abrieron nuevas pistas de comunicación en las laderas y se demolió el invernadero de cuarentena que se encontraba en mal estado.
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Se abrieron nuevas pistas de comunicación en las laderas y se demolió el invernadero de cuarentena |
En Julio-Octubre 2007, el proyecto del Ayuntamiento titulado Creación de áreas temáticas en el Palmetum, ha dado vida, con 20 trabajadores, a las secciones dedicadas a Nueva Guinea y a Borneo y Filipinas. Con ellos, también se ha podido mejorar el riego de los antiguos jardines y añadirles docenas de especies que se conservaban en maceta. Por último, se ha mejorado el etiquetado y reconstruido el vivero existente en la sección caribeña que llevaba varios años abandonado.
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Fotos 1 y 2 Mejora y plantación de taludes. Foto 3 Plantaciones años 2000-2002 |
El futuro
Se necesitan nuevos fondos para acabar el proyecto. Los jardines no están acabados, falta, por ejemplo etiquetado, señales indicativas, barandas, bancos y papeleras. La colección se debe recuperar y mejorar y quedan por ajardinar varias hectáreas de jardín utilizable. La mayor parte de las herbáceas que se encuentran almacenadas en vivero darían vida y color a las secciones biogeográficas, que son ahora jardines maduros con palmeras altas. La mayoría de las estructuras de hormigón necesitan restauración, así como la cúpula del octógono, que perdió su malla de sombreo y se encuentra dañada en los anclajes. El Museo Etnográfico está totalmente vacío. La valiosa colección de objetos elaborados con palmeras debe conseguir un emplazamiento digno.
El todavía cerrado Palmetum ya ha causado sensación en el sector de los espacios verdes: todos quieren una cascada "como las del Palmetum". La comunidad internacional está esperando ansiosamente la apertura. La Sociedad de Palmeras francesa "Fous de Palmiers", visitó el Palmetum a finales de 2004 y la International Palm Society mostró su interés en llevar a Tenerife su encuentro bienal para el 2010.
El Palmetum será el primer jardín botánico emplazado en la costa Sur de una isla Canaria y por esta razón es el que con más éxito podría albergar especies tropicales. Todos los que hemos trabajado en el proyecto deseamos que se convierta en un Jardín Botánico, moderno y sostenible, con un equipo técnico permanente que asegure una alta calidad de mantenimiento e investigación y que cuide los asuntos culturales y recreativos.
Desde los miradores del Palmetum, localizado en el punto más alto sobre la línea de costa, los visitantes contarán con las mejoras vistas al mar, a la ciudad y a la isla entera, incluyendo al majestuoso volcán Teide, de 3.718 m de altura. El diseño informal de jardines, con riachuelos, cascadas, lagos y playas, hará del Palmetum un lugar único en el mundo. En el corazón de esta poblada ciudad, los visitantes podrán caminar a través de las selvas Sudamericanas entre lomas y puentes. En la quietud total del parque, podrán beber un ron con guarapo en el restaurante del área caribeña, para luego admirar los árboles del pan en la sección de Melanesia. Podrán probar postres endulzados con miel de palma "endémica" de la isla de La Gomera. Definitivamente, podrán disfrutar de uno de los más bellos jardines del mundo.
Lo peor ya pasó y el experimento sigue adelante: ahora sabemos qué palmeras funcionan en la montaña, que ha "madurado" con los años. Tenemos la esperanza de que este espacio cumplirá sus objetivos más importantes: ser un Jardín Botánico y un gran Parque Público.
INTRODUCCIÓN (parte 1) |
LAS COLECCIONES Y LOS JARDINES (parte 3) |